Te veo con los demás
con cigarro en mano
y mentiras en la boca.

¿Finges? quiero ver tu rostro.

Las palabras vacías
se las llevó el viento,
aquel que me congeló
una noche de Febrero.

¿Te importa mentirme?
¿Te importa que importe, que me mientas?
Tantas preguntas,
para una respuesta negativa.

Me gustas más preocupado.
Cuando no intentas alentarte a ti mismo
a ser una persona
que no comprendes.

Cuanto, cuanto veo
¿es verdad?

Cual de tus roces será cierto
y cual de ellos será el que termine
de romperme en cientos.

No te preocupes,
puedes observar de lejos
como si las lágrimas cayendo de ojos ajenos
cuanto más lejos,
fueran a doler menos.

Tranquilo,
nadie sabe la verdad,
sospechoso de no hacer nada
escóndete en mis sábanas
para no volverte a encontrar.

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