Se sienta en la cama y el pecho empieza a arder, se hunde.
Se tumba, el dolor retumba.
"Auxilio" gritan sus lágrimas y lamentos,
pero nadie la escucha
sola se ahoga en sufrimiento.

Suspiro,
sollozo,
suspiro,
se llenó el pozo.

Sólo quiere que un alma
le agarre de la mano
para coger impulso
y seguir el camino andando.

Pero quien querría decirle
una palabra a un alma en pena
alguien que vaga en llanto
y condena.

Todos acaban huyendo
de algo tan desalentador,
todo acaban soltando el
"no eres yo, soy tú".

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